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Translations:Benutzer:Arian/Klett-Mini-Test/605/es
Junto con el retículo y el omaso, ocupa toda la mitad izquierda de la cavidad abdominal. En el gran espacio de fermentación del rumen se desarrollan intensos procesos fermentativos en las masas de forraje, mantenidas en continuo movimiento. Por caóticos que estos resulten, están bajo la estricta dirección del cuerpo astral del bovino. En estas conmociones que se cumplen rítmicamente, bacterias y ciliados —que pertenecen a los protozoos— descomponen los componentes más fácilmente degradables de la papilla forrajera; en parte ya aquí —son sobre todo ácidos grasos ricos en energía— pasan, en su tránsito a través de la metabolicamente activa mucosa del rumen, al torrente sanguíneo.[1] En cuanto el rumen está lleno —visible desde el exterior por la protuberancia del flanco izquierdo—, es decir, en cuanto sobreviene la saciedad, la vaca, o toda la manada, suele echarse y, al cabo de un tiempo, comienza a rumiar. El contenido del rumen se estratifica en tres capas: una inferior líquida, sobre ella una capa media de material todavía más grueso, y una capa superior de gases de fermentación. De la capa media del rumen y del material exprimido del omaso, el bovino traga ahora porción a porción hacia la boca, y por el mismo camino desprende los gases de fermentación. Estos ascienden con la corriente espiratoria hasta los senos frontales, sí, hasta la cavidad del núcleo del cuerno. Aquí se abre ante el bovino un amplio cuadro de percepción y de análisis cualitativo en relación con lo que hasta este momento del proceso digestivo se le ha revelado en términos de sustancias y fuerzas.
- ↑ Anita Idel: Die Kuh ist kein Klimakiller, Marburg 2012, 210 S.






